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boletin Nº 0001-setiembre 2018

Descontaminando bahías gracias a partículas nanométricas

A inicios de mayo último, el Ejecutivo declaró en emergencia diez localidades del distrito lambayecano de Mórrope, por los altos índices de arsénico detectados en el agua de la zona (la Organización Panamericana de la Salud establece que la concentración máxima de arsénico en el agua potable es de 10 microgramos por litro).

Este metal, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, puede causar cáncer y lesiones cutáneas, así como una serie de enfermedades. La salud de al menos 20,000 personas en esta localidad norteña corre riesgo, al igual que su economía. Eminentemente agraria, la comunidad ve cómo la demanda de sus productos tradicionales —como su arroz y hasta su reconocida chicha— se ve mermada.     

Con ello en mente, el Centro de Investigaciones Tecnológicas, Biomédicas y Medioambientales (CITBM) se ha propuesto descontaminar el agua de arsénico y otros metales mediante el uso de nano partículas que atraen este material, y que luego pueden ser separadas del fluido.

El proyecto presentado por el CITBM contó con un financiamiento de S/ 1,5 millones. Andreas Mühlbach, investigador adscrito al centro, explica que el proyecto busca proponer un tratamiento eficaz y efectivo para descontaminar bahías de estas sustancias. Nuevamente, de acuerdo con la OMS, el arsénico puede llegar al agua desde el subsuelo, filtrándose naturalmente y contaminando la fuente. Asimismo, puede resultar producto de relaves y afluentes de diversas actividades productivas.

“La situación inicial hallada por el equipo reveló que el arsénico provenía de desagües y afluentes domésticos que caen al mar de las bahías de Sechura y Paita (las zonas estudiadas) pero también de la industria pesquera y zona minera cercana, que lleva concentrados a la costa, así como de la industria del procesamiento de conchas de abanico”, señala Mühlbach, asistente de dirección del CITBM.

La solución planteada desde el centro de investigación ha sido pequeña en escala pero grande en efecto. La nanotecnología, en la forma de partículas especialmente producidas para tal fin, es la clave para ejecutar no solo la absorción de metales en el agua sino también su posterior retiro e incluso la teledetección satelital para el monitoreo.

El proyecto trabaja con nano partículas con propiedades ferromagnéticas, esto es, capaces de producir ordenamiento magnético en todos los momentos de un material, haciendo que estos se dispongan en los mismos dirección y sentido. Ello es posible no solo gracias a la composición del material desarrollado por el CITBM, también es la estructura de sus partículas la que lo permite.

“Estas nanopartículas ferromagnéticas atraen el arsénico en el agua en un 95% y al reducir el tamaño de partícula, gracias a sus propiedades, se cubre más superficie”, precisa Mühlbach.

El proyecto consta de cuatro etapas a partir de las cuales se establecerán procesos y protocolos para descontaminar bahías con metales pesados. En la primera, se hizo un diagnóstico de las fuentes de contaminación en bahías. En la segunda, se desarrollaron los nanomateriales a ser empleados. En la tercera etapa, se plantea purificar aguas contaminadas con residuos orgánicos empleando nuevas técnicas físicas basadas en campos eléctricos pulsados y el empleo de nanopartículas con actividad catalítica para la inactivación y/o eliminación de dichos contaminantes. En la etapa final, se estudiará el escalamiento de los productos obtenidos previamente para su aplicación industrial. Paralelamente se hará un estudio preliminar sobre la implementación de un sistema de control y vigilancia satelital de los recursos hidrobiológicos.

Precisamente, la capacidad de producir en cantidad las nanopartículas le da a este trabajo una proyección comercial relevante, en la medida en que esta metodología de descontaminación puede comercializarse entre industrias como la textil o la minera, que pueden descargar afluentes tóxicos hacia el mar. La meta es asegurar agua y playas limpias para el futuro.