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Sector privado y ciudadanía deben participar activamente en el avance de la innovación en el país

Coinciden especialistas durante la penúltima jornada de la Semana Nacional de la Innovación

Con la finalidad de reducir la brecha en innovación que existe en el Perú se debe lograr la participación activa del sector privado y fortalecer la capacidad productiva de las regiones para generar crecimiento sostenible en el país, sostuvo Ana Gabriela Sobarzo, subdirectora de innovación y transferencia tecnológica del Concytec.

Durante su participación en el panel “Factores claves para el fomento de la innovación: cultura organizacional y vinculación” en el cuarto día de actividades de la Semana Nacional de la Innovación, consideró que la insuficiente investigación que se realiza a nuestros recursos (vegetales, animales y minerales) limitan la generación de innovación.

Aseguró que la mayoría de recursos, como la maca o el paiche, sobre los cuales se puede hacer innovación en el Perú están en las regiones, por lo que “es vital fomentar su capacidad y mejorar la infraestructura, principalmente, los laboratorios de física, química e ingeniería de las universidades nacionales”, a fin de lograr la calidad de las investigaciones y los productos o servicios que se generan.

Por su parte, Javier Ramírez Gastón, director ejecutivo del Programa Nacional de Innovación de Pesca y Acuicultura, sostuvo que en la actualidad “existe una economía del conocimiento donde las innovaciones tecnológicas, económicas y culturales no coinciden con el ritmo débil de los cambios institucionales”.

En ese sentido, dijo que es necesario “que el Estado cambie a fin de generar condiciones para lograr un ambiente más adecuado para la innovación, donde el sector empresarial debería tener un rol preponderante”.

Pamela Antonioli, directora de innovación del Ministerio de la Producción, indicó que -de acuerdo a estudios realizados por el Banco Mundial- el principal factor que incide en el éxito de una innovación es el compromiso de los líderes, ya que “las ideas iniciales solo representan el 10% y suelen cambiar con el paso del tiempo”.

En tanto, Josefina Takahashi, miembro del Comité de Innovación de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas, aseguró ser una “convencida en que se debe trabajar de manera articulada entre la academia, el Estado y la empresa porque para innovar necesitamos un Estado más participativo que facilite los procesos”.

También participaron Luis Felipe Bacigalupo, facilitador ágil del Laboratorio de Innovación y Digital de Pacíficos Seguros; Mónica Reyes, head of corporate Venturing & Partnerships de Wayra; y Carolina Moreni, jefa del Centro de Innovación de la Cámara de Comercio de Lima. 


Innovación desde el laboratorio: todos bienvenidos

El segundo panel del día, “Laboratorios de innovación y su utilidad”, arrancó con la presentación de Rubén Hidalgo, director de IMPULSA, Centro Municipal de Empresas de Gijón S.A, España, quien expuso las herramientas y plataformas necesarias para la creación de espacios urbanos que promuevan la innovación y las economías circulares. Como ejemplo, mencionó a 22@, distrito de la innovación en Barcelona que concentra al 50% empresas tecnológicas de España. Al respecto, mencionó que la masificación de las tecnologías de la información que facilitan el trabajo remoto, sin tener que acudir a una oficina, no han provocado la desaparición de estas, por el contrario, el mundo hoy experimenta el auge de lo urbano (54.5% de la población mundial vive en ciudades): el talento se concreta en ciudades pese al teletrabajo, pues necesita de espacios físicos dinámicos para trabajar nuevas ideas.

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Ello, explicó, obliga a pensar en cómo pasar de una economía lineal a una circular, donde las líneas de producción no tengan principio ni final sino que se retroalimenten unas a otras y optimicen sus recursos. Ello, a través de la concentración de empresas tecnológicas e innovadoras que usen el mismo espacio urbano para hacer economías en redes con diversos perfiles profesionales. 

Al respecto, expuso en detalle las lecciones aprendidas en la implementación del Urban Circular Lab en la periferia de Madrid, donde se pudo crear una comunidad tecnológica e innovador protagonista con la que codiseñaron los servicios demandados, gracias a tecnología como el videomapping o la realidad virtual, para comunicarse mejor. No obstante, aclaró que los pilares en los que se erigió el proyecto fueron la Comunicación, la Gobernanza y la Financiación, claves para no dejar fuera del círculo virtuoso a ningún actor, incluidos los vecinos antiguos.

Complementando la presentación, Daniela Raffo, directora general de Aporta, Grupo Breca, señaló que los laboratorios de esta naturaleza son espacios seguros necesarios para llevar a cabo planes de experimentación con mecanismos de seguridad, que nos permiten fallar y así desarrollar tecnología innovadora, en tiempos a veces reñidos a los que esperan el Estado o las empresas privadas.

A su turno, Marco Carrasco, del AYNI Lab Social del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS), resaltó la importancia de combinar modelos para mejorar el impacto de las ideas innovadoras en los usuarios y beneficiarios sin dejar de favorecer el enfoque de los usuarios: “Es lo más importante, en el AYNI Lab (programa del MIDIS dedicado a la promoción de la innovación social) el laboratorio es una especie de broker de seguros, intermediario entre el sector público y las necesidades de la población”.

Finalmente, Jorge Luis Inche, director de 1551 Incubadora de Empresas Innovadoras, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) habló de la importancia de aprovechar potenciales sinergias entre Estado, academia, empresas y ciudadanía. En tal sentido, resaltó la necesidad de diferenciar a la innovaciones disruptivas del resto y tratarlas como nuevos segmentos de mercado y, en tal sentido, esperar logros y resultados en esa línea, que sumen sostenibilidad gracias a la intervención de la academia.