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Concytec en la FIL Lima: ¿cómo fomentar la vocación científica entre las jóvenes peruanas?

Una urgente apuesta por seguir promoviendo la vocación científica entre las peruanas más jóvenes, desde la academia, la sociedad civil y el Estado. Esta fue la necesidad resaltada ayer, en la Feria Internacional del Libro de Lima (FIL Lima), durante el conversatorio “¿Qué hacemos las científicas peruanas?”, organizado por el Concytec.

La moderadora de la actividad y presidenta del Concytec, Fabiola León-Velarde, recordó que en el Perú existe una brecha de género en el campo de las ciencias —de cada 100 investigadores, apenas 30 son mujeres, lo que nos pone en el noveno lugar en la región en cuestión de paridad de género en el ramo— antes de presentar el perfil de las científicas participantes en el conversatorio.

Ellas fueron Ivonne Montes, física de la Universidad Nacional del Callao y Phd en oceanografía por la Universidad de Concepción (Chile), actualmente investigadora del Instituto Geofísico del Perú (IGP); Dionicia Gamboa, bióloga de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), con doctorado en el Instituto de Medicina Tropical de Amberes (Bélgica), premio L’Oréal 2015; Mónica Gómez, licenciada en química y doctora en física por la Universidad Nacional de Ingeniería.

Esta última, que ha centrado su trabajo en la generación de energía limpia con celdas solares y el desarrollo de textiles con propiedades antimicrobianas y anti-UV, señaló que el primer empujón hacia la ciencia se lo dieron sus padres, quienes “me permitieron experimentar y satisfacer mi curiosidad sobre lo que nos rodea”.

En la misma línea, Montes señaló que ella aprendió en el camino la importancia de “entender procesos de la tierra” para mejorar la relación con ella. Asimismo, resaltó la mala fama que, en ciertos contextos, puede tener estudiar una carrera de ciencias, pues “se le tiene miedo a lo que no se entiende”. Ella misma, confesó, agarró el gusto por la física una vez en la universidad ya, pues pese a ingresar a esa facultad, pretendía trasladarse a otra posteriormente: “Entendí en la carrera cómo es que el océano regula el clima, cómo sus procesos afectan el ciclo del agua, lo vemos en precipitaciones. Trabajo para entender los fenómenos naturales y con ello mejorar la toma de decisiones al respecto”.

Por su parte, Dionicia Gamboa, como bióloga, descubrió su vocación al darse cuenta de que quería trabajar al lado de los médicos salvando vidas. En tal sentido, resaltó la participación de los profesionales de su rama en la reciente emergencia sanitaria en Jaén, a donde el Ministerio de0020Salud ha tenido que destacar a una equipo de para coordinar la fumigación de la zona, donde se han registrado más de 900 casos del virus del zika en 2019.

“Quería ser médico pero me di cuenta luego de que quería ser parte de grupo detrás del médico, para mejorar su trabajo”, indicó para explicar su trabajo dedicado al estudio genético del parásito plasmodium, causante de la malaria.  

Sobre la necesidad de reforzar la vocación por las ciencias básicas en la juventud peruana, especialmente niñas, la investigadora de la UNI indicó que el lenguaje de la tecnología es cada vez más accesible, lo que también exige que la formación en ciencias sea cada vez más urgente. Asimismo, indicó que “ahora hay un énfasis en los incentivos para la investigación pero no es suficiente para tener respuestas a problemas locales, para canalizar la tecnología que venimos aplicando”.

Asimismo, su colega del IGP recalcó que si bien la tecnología está más cerca del promedio, es necesario “rescatar el antiguo método de investigación”, pues a veces la tecnología puede ser una distracción: “Hay que entenderla como un medio, no como un fin”. Asimismo, mencionó que a veces la falta de recursos en el ecosistema local de ciencia y tecnología nos hace recurrir a salidas ingeniosas, “la criollada” que debe servir como impulso para investigaciones innovadoras.

Las citadas coincidieron en que “nos faltan investigadores”, por lo que no solo urge difundir su trabajo sino mejorar la conmdiociones de contratación de los mismo,s para que puedan dedicarse de lleno a investigaciones que rindan frutos en el mediano y largo plazo. Para estos estímulos, dijeron, “no hay género, hay que seguir incentivando”.